“…technology as the knack of so arranging the world that we don’t have to experience it. The technologist’s mania for putting the Creation to a use, because he can’t tolerate it as a partner, can’t do anything with it; technology as the knack of eliminating the world as resistance...”
Homo Faber, Max Frisch
Antecedentes
He actualizado
esta publicación al enterarme que ha muerto el actor Sam Shepard. Aunque aprecio su
legado y lamento profundamente su muerte, no me considero capaz de producir un
tributo al actor o siquiera a una de sus películas. Mi intención es, más
sencilla y de mucho más flaco alcance, hablar de un libro que presumo
influenció su vida y que él utilizó para influenciar la vida de otras personas
con su actuación en la película Voyager: Homo Faber.
Voyager es
una de las películas menos exitosas de Shepard (si no es que la película menos exitosa) a pesar de que, en ella, él es el protagonista principal y narrador. Filmada en la cúspide de su carrera y catorce años después de
haber ganado el Pulitzer, la película está lejos de ser una imprecisión en la
carrera del histrión y representa más un lujo- no relacionado al romance de su
personaje con la actriz Julie Delpy- que se dio el actor para expresar las
cicatrices del existencialismo post guerra planteado por Max Frisch.
A decepción
o alivio del posible lector aclaro que esta publicación no pretende hacer un
resumen fiel de Homo Faber o de la
película dirigida por Volker Schlöndorff. Al contrario, estas palabras son una
especulación al significado que denuncia la novela y el rastro que puedo ver en
el mundo donde Shepard es sólo uno de múltiples
puntos de partida.
NOTA: Las frases extraídas de la
novela son parte de la traducción al idioma Inglés realizada por Michael
Bullock en 1957.
Rugido cinco : Homo Faber y la modernidad
Walter
Faber, el personaje principal, es un ingeniero suizo que en los años treinta
sigue viviendo con sus padres y se encuentra en una relación con una mujer de
ascendencia judía llamada Hanna. En ese tiempo, Walter recibe una oferta de
trabajo de la compañía Escher Wyss para un puesto en Baghdad y el día que
decide comunicarle a Hanna que ha aceptado está oportunidad que él considera
única, ella le confiesa que está embarazada.
Hanna, a quien Walter nunca está realmente seguro de amar o de querer casarse con ella,
es descrita como una mujer sensible y artística. Este dialogo entre estos dos
personajes antitéticos es medular para entender la novela. En resumen, Walter
hace una proposición donde deja claro que el niño que espera Hanna, es el niño
de Hanna. Hanna es intelectualmente superior a Faber y muestra de ello es su
respuesta a la proposición de Faber: La ruptura con Faber en donde Walter
pierde el control sobre el futuro de Hanna y su vida con ella.
En aquel entonces, Joachim Henke, alemán de nacimiento al igual que Hanna, era un estudiante de medicina amigo
de Faber. Joachim, después de repasar los riesgos y/o
consecuencias de terminar un embarazo anticipadamente, le ofrece a Walter su
ayuda para apoyar a Hanna cuando Walter tenga que irse a Iraq.
Esta
situación se conecta hasta el año de 1957 en donde Walter Faber, ahora empleado de la UNESCO, en un viaje de Nueva
York a la Cuidad de México es parte de un vuelo que tiene que hacer un aterrizaje forzoso en Tamaulipas y que deja a sus tripulantes varados en el desierto por días. Este
viaje representa el inicio de una serie de eventos en la vida de Faber que
terminan poniendo en duda todas sus creencias.
Faber
reflexiona acerca el accidente y su alrededor de la siguiente forma:
“I´ve often wondered
what people mean when they talk about an experience. I’m a technologist and
accustomed to see things as they are…Why should I feel afraid? There aren’t any
prehistoric monsters any more. Why should I imagine them? I’m sorry, but I
don’t see any stone angels either, nor demons; I see what I see…Why get
womanish?...I don’t find it fantastic, but perfectly explicable… Why should I
experience what isn’t there?”
En dicho
vuelo, Walter conoce a Herbert Henke sin
darse cuenta que Herbert es hermano de su amigo Joachim ( sólo
después de casi dos días Faber se entera de este parentesco). Sentados en una
rejilla de botellas de Coca-Cola durante una partida de ajedrez, Herbert le
platica que su intención es ir a Centroamérica a visitar a Joachim quien ahora
dirige una plantación de tabaco. También le informa que Joachim se casó con
Hanna después de que Walter abandonara Zürich para irse a Baghdad. Perturbado
por el matrimonio entre Hanna y Joachim e interesado por la posibilidad de
cerrar ese círculo de su pasado, decide postergar su viaje de trabajo a
Venezuela para acompañar a Herbert a la plantación en Guatemala y ver a
Joachim.
Para llegar
a Guatemala vuelan a Campeche y después toman un tren a
Palenque. Algunas de las observaciones de Faber sobre los habitantes de la región son
dignas de mención:
“They squatted for
whole evenings in their white straw hats on the earth, motionless as
toadstools, content without light, silent. The sun and moon were enough light
for them, an effeminate race, eerie but innocuous”
Sobre los mayas:
“According to the
ruin-lover, their calendar reckoned the solar year at 365.2420 days, instead of
365.2422 days; nevertheless, for all their mathematical knowledge, they never
evolved a technology and were therefore condemned to decline and disappear”.
Joachim los
esperaba muerto. Después de múltiples aventuras en México, Walter y Herbert
encuentran a Joachim colgado en medio de su habitación. El aparente suicidio
cambia la perspectiva de Herbert quien decide, sin poder explicar sus razones a
Walter, quedarse en la plantación a continuar el proyecto de su hermano. Faber finaliza su viaje y regresa a Nueva
York para encontrarse con Ivy, una mujer casada con quien Walter mantiene una
relación amorosa.
A su regreso a Nueva York, Walter llegó como una
persona distinta. En otra acción impulsiva, para evitar pasar más tiempo con
Ivy, sale de su departamento y termina abordando un barco con destino a Europa.
En ese viaje conoce a Sabeth, una mujer 20 años menor que él por la que siente una atracción inexplicable
que lo impulsa, antes de terminar el viaje, a proponerle matrimonio. Lo que
representa más un elemento de prueba de la confusión de Faber que un
acontecimiento significativo en la historia dado que Sabeth viajaba acompañada
de otro hombre.
En Europa acuerdan
verse para ir a la ópera. Este momento lo describe Faber como un preámbulo de
su luna de miel, siendo la luna de miel un viaje por Francia, Italia y Grecia.
En Italia, Walter le pregunta a Sabeth por sus padres y se entera que Sabeth es
hija de Hanna. Confiado en lo improbable de que Sabeth sea su hija continúa
viajando con ella sin modificar su comportamiento ni mencionarle a Sabeth que
Hanna y él tuvieron una relación en el pasado.
El libro
está dividido en dos capítulos denominados paradas. La primera parada termina
con la muerte de Sabeth ocasionada por un hematoma epidural provocado por una
caída posterior a la mordedura de una serpiente ocurrida mientras vacacionaba
con Walter en Grecia.
La segunda
parada se trata de la asimilación de Walter y Hanna a lo ocurrido en la primera
parada. Reunidos en el hospital donde Walter llevó a Sabeth para tratar de
salvarla, se logra finalmente la conexión de las dos vidas de Walter: la vida
antes de Sabeth, que termina con la
proposición donde renuncia a ser parte de la vida de Sabeth antes de su
nacimiento, y la vida después de Sabeth, cuando Walter por fin confirma que
Sabeth es su hija y que está muerta.
Hanna es el
personaje más relevante en la segunda parada del libro porque es ella quien
abre los ojos de Faber. Hanna no le
reprocha a Faber la relación incestuosa que mantuvo con Sabeth. Le aclara
que el romance no fue un error resultado de sucesos improbables sino un error debido
a la naturaleza de Faber, a su forma de vivir, parte de él. Hanna realiza una
denuncia genérica a las creencias inmortalistas de los tecnólogos:
“…technologists try to
live without death…You don’t treat life as a form, but as a mere sum arrived at
by addition, hence you have no relationship to time, because you have no
relationship to death.”
Walter cierra
la denuncia de Hanna escribiendo:
“My mistake with
Sabeth lay in repetition. I behave as though age did not exist, and hence
contrary to nature. We cannot do away with age by continuing to add up, by
marrying our children.”
La segunda parada
termina con las reflexiones de Walter mientras espera un procedimiento médico
de alto riesgo. Faber describe cómo quiere vivir en caso de sobrevivir:
“To be alive: to be in
the light…The main thing is to stand up to the light, to joy (like our child)
in the knowledge that I shall be extinguished in the light over gorse asphalt,
and sea, to stand up to time, or rather eternity in the instant. To be eternal means to have existed.”
Conclusiones
Homo Faber es
el diario de un hombre de éxito de los años cincuenta, una ventana a la
realidad social de la época. Walter Faber piensa y actúa como lo haría cualquier otro hombre miembro de esa cadena alimenticia establecida después
de la segunda guerra mundial. En esa realidad, la mujer y los miembros de culturas menos desarrolladas
tecnológicamente son considerados seres inferiores. Una subclase parte de una
humanidad en donde el centro del universo es el hombre blanco con educación que
no es susceptible a misticismos, sentimientos ni a nada que esté fuera del
alcance de la ciencia.
Walter
Faber tenía, debajo de sus impecables modales suizos, un desprecio absoluto por
el mundo, por todo lo que él entendía inferior a él. Frisch, al proyectar a
Faber enamorándose de su propia hija, clarifica que el amor de Walter por
Sabeth en realidad era el amor de Walter por sí mismo y por el reflejo de su
persona en Sabeth, algo parecido a una persona besando el reflejo de su propia
imagen en el espejo.
Con este
libro, el escritor Max Frisch interpola al modernismo (funcionalismo) y sus consecuencias en la vida de Walter Faber. Además de mostrarnos a un vacío existencial inamovible, también nos muestra cómo la tecnología maquilla la opresión que sufren las mujeres y demás subclases para impedirles salvar al hombre de su propia tragedia.
La forma en que desea vivir Walter Faber en caso de sobrevivir su operación del estomago es el elemento más positivo de la novela. Homo Faber da esperanza a los lectores que, sesenta años después de su publicación, ven, al igual que Shepard lo hizo hace casi veinticinco años, la cicatriz existencial abierta y la realidad planteada por Max Frisch vigente.
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