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Friday, June 30, 2017

Confesiones de un ingeniero sobre el libro Homo Faber




…technology as the knack of so arranging the world that we don’t have to experience it. The technologist’s mania for putting the Creation to a use, because he can’t tolerate it as a partner, can’t do anything with it; technology as the knack of eliminating the world as resistance...”
Homo Faber, Max Frisch




Antecedentes

He actualizado esta publicación al enterarme que ha muerto el actor Sam Shepard. Aunque aprecio su legado y lamento profundamente su muerte, no me considero capaz de producir un tributo al actor o siquiera a una de sus películas. Mi intención es, más sencilla y de mucho más flaco alcance, hablar de un libro que presumo influenció su vida y que él utilizó para influenciar la vida de otras personas con su actuación en la película Voyager: Homo Faber.
Voyager es una de las películas menos exitosas de Shepard (si no es que la película menos exitosa) a pesar de que, en ella, él es el protagonista principal y narrador. Filmada en la cúspide de su carrera y catorce años después de haber ganado el Pulitzer, la película está lejos de ser una imprecisión en la carrera del histrión y representa más un lujo- no relacionado al romance de su personaje con la actriz Julie Delpy- que se dio el actor para expresar las cicatrices del existencialismo post guerra planteado por Max Frisch.
A decepción o alivio del posible lector aclaro que esta publicación no pretende hacer un resumen fiel de Homo Faber o  de la película dirigida por Volker Schlöndorff. Al contrario, estas palabras son una especulación al significado que denuncia la novela y el rastro que puedo ver en el mundo donde Shepard  es sólo uno de múltiples puntos de partida.
NOTA: Las frases extraídas de la novela son parte de la traducción al idioma Inglés realizada por Michael Bullock en 1957.

Rugido cinco : Homo Faber y la modernidad

Walter Faber, el personaje principal, es un ingeniero suizo que en los años treinta sigue viviendo con sus padres y se encuentra en una relación con una mujer de ascendencia judía llamada Hanna. En ese tiempo, Walter recibe una oferta de trabajo de la compañía Escher Wyss para un puesto en Baghdad y el día que decide comunicarle a Hanna que ha aceptado está oportunidad que él considera única, ella le confiesa que está embarazada.
Hanna, a quien Walter nunca está realmente seguro de amar o de querer casarse con ella, es descrita como una mujer sensible y artística. Este dialogo entre estos dos personajes antitéticos es medular para entender la novela. En resumen, Walter hace una proposición donde deja claro que el niño que espera Hanna, es el niño de Hanna. Hanna es intelectualmente superior a Faber y muestra de ello es su respuesta a la proposición de Faber: La ruptura con Faber en donde Walter pierde el control sobre el futuro de Hanna y su vida con ella.
En aquel entonces, Joachim Henke, alemán de nacimiento al igual que Hanna, era un estudiante de medicina  amigo de Faber. Joachim, después de repasar los riesgos y/o consecuencias de terminar un embarazo anticipadamente, le ofrece a Walter su ayuda para apoyar a Hanna cuando Walter tenga que irse a Iraq.
Esta situación se conecta hasta el año de 1957 en donde Walter Faber, ahora  empleado de la UNESCO, en un viaje de Nueva York a la Cuidad de México es parte de un vuelo que tiene que hacer un aterrizaje forzoso en Tamaulipas y que deja a sus tripulantes varados en el desierto por días. Este viaje representa el inicio de una serie de eventos en la vida de Faber que terminan poniendo en duda todas sus creencias.
Faber reflexiona acerca el accidente y su alrededor de la siguiente forma:

I´ve often wondered what people mean when they talk about an experience. I’m a technologist and accustomed to see things as they are…Why should I feel afraid? There aren’t any prehistoric monsters any more. Why should I imagine them? I’m sorry, but I don’t see any stone angels either, nor demons; I see what I see…Why get womanish?...I don’t find it fantastic, but perfectly explicable… Why should I experience what isn’t there?

 En dicho vuelo, Walter conoce a Herbert Henke  sin darse cuenta que Herbert es hermano de su amigo Joachim ( sólo después de casi dos días Faber se entera de este parentesco). Sentados en una rejilla de botellas de Coca-Cola durante una partida de ajedrez, Herbert le platica que su intención es ir a Centroamérica a visitar a Joachim quien ahora dirige una plantación de tabaco. También le informa que Joachim se casó con Hanna después de que Walter abandonara Zürich para irse a Baghdad. Perturbado por el matrimonio entre Hanna y Joachim e interesado por la posibilidad de cerrar ese círculo de su pasado, decide postergar su viaje de trabajo a Venezuela para acompañar a Herbert a la plantación en Guatemala y ver a Joachim.
Para llegar a Guatemala vuelan a Campeche y después toman un tren a Palenque. Algunas de las observaciones de Faber sobre los habitantes de la región son dignas de mención:

They squatted for whole evenings in their white straw hats on the earth, motionless as toadstools, content without light, silent. The sun and moon were enough light for them, an effeminate race, eerie but innocuous

Sobre los mayas:

According to the ruin-lover, their calendar reckoned the solar year at 365.2420 days, instead of 365.2422 days; nevertheless, for all their mathematical knowledge, they never evolved a technology and were therefore condemned to decline and disappear”.

Joachim los esperaba muerto. Después de múltiples aventuras en México, Walter y Herbert encuentran a Joachim colgado en medio de su habitación. El aparente suicidio cambia la perspectiva de Herbert quien decide, sin poder explicar sus razones a Walter, quedarse en la plantación a continuar el proyecto de su hermano.  Faber finaliza su viaje y regresa a Nueva York para encontrarse con Ivy, una mujer casada con quien Walter mantiene una relación amorosa.
 A su  regreso a Nueva York, Walter llegó como una persona distinta. En otra acción impulsiva, para evitar pasar más tiempo con Ivy, sale de su departamento y termina abordando un barco con destino a Europa. En ese viaje conoce a Sabeth, una mujer 20 años menor que él  por la que siente una atracción inexplicable que lo impulsa, antes de terminar el viaje, a proponerle matrimonio. Lo que representa más un elemento de prueba de la confusión de Faber que un acontecimiento significativo en la historia dado que Sabeth viajaba acompañada de otro hombre.
En Europa acuerdan verse para ir a la ópera. Este momento lo describe Faber como un preámbulo de su luna de miel, siendo la luna de miel un viaje por Francia, Italia y Grecia. En Italia, Walter le pregunta a Sabeth por sus padres y se entera que Sabeth es hija de Hanna. Confiado en lo improbable de que Sabeth sea su hija continúa viajando con ella sin modificar su comportamiento ni mencionarle a Sabeth que Hanna y él tuvieron una relación en el pasado.

El libro está dividido en dos capítulos denominados paradas. La primera parada termina con la muerte de Sabeth ocasionada por un hematoma epidural provocado por una caída posterior a la mordedura de una serpiente ocurrida mientras vacacionaba con Walter en Grecia.
La segunda parada se trata de la asimilación de Walter y Hanna a lo ocurrido en la primera parada. Reunidos en el hospital donde Walter llevó a Sabeth para tratar de salvarla, se logra finalmente la conexión de las dos vidas de Walter: la vida antes de Sabeth, que termina con la proposición donde renuncia a ser parte de la vida de Sabeth antes de su nacimiento, y la vida después de Sabeth, cuando Walter por fin confirma que Sabeth es su hija y que está muerta.
Hanna es el personaje más relevante en la segunda parada del libro porque es ella quien abre los ojos de Faber. Hanna no le reprocha a Faber la relación incestuosa que mantuvo con Sabeth. Le aclara que el romance no fue un error resultado de sucesos improbables sino un error debido a la naturaleza de Faber, a su forma de vivir, parte de él. Hanna realiza una denuncia genérica a las creencias inmortalistas de los tecnólogos:

“…technologists try to live without death…You don’t treat life as a form, but as a mere sum arrived at by addition, hence you have no relationship to time, because you have no relationship to death.”

Walter cierra la denuncia de Hanna escribiendo:
“My mistake with Sabeth lay in repetition. I behave as though age did not exist, and hence contrary to nature. We cannot do away with age by continuing to add up, by marrying our children.”

La segunda parada termina con las reflexiones de Walter mientras espera un procedimiento médico de alto riesgo. Faber describe cómo quiere vivir en caso de sobrevivir:

To be alive: to be in the light…The main thing is to stand up to the light, to joy (like our child) in the knowledge that I shall be extinguished in the light over gorse asphalt, and sea, to stand up to time, or rather eternity in the instant. To be eternal means to have existed.”

Conclusiones

Homo Faber es el diario de un hombre de éxito de los años cincuenta, una ventana a la realidad social de la época. Walter Faber piensa y actúa como lo haría cualquier otro hombre miembro de esa cadena alimenticia establecida después de la segunda guerra mundial. En esa realidad, la mujer y  los miembros de culturas menos desarrolladas tecnológicamente son considerados seres inferiores. Una subclase parte de una humanidad en donde el centro del universo es el hombre blanco con educación que no es susceptible a misticismos, sentimientos ni a nada que esté fuera del alcance de la ciencia.
Walter Faber tenía, debajo de sus impecables modales suizos, un desprecio absoluto por el mundo, por todo lo que él entendía inferior a él. Frisch, al proyectar a Faber enamorándose de su propia hija, clarifica que el amor de Walter por Sabeth en realidad era el amor de Walter por sí mismo y por el reflejo de su persona en Sabeth, algo parecido a una persona besando el reflejo de su propia imagen en el espejo.
Con este libro, el escritor Max Frisch interpola al modernismo (funcionalismo)  y sus consecuencias en la vida de Walter Faber. Además de mostrarnos a un vacío existencial inamovible, también nos muestra cómo la tecnología maquilla la opresión que sufren las mujeres y demás subclases para impedirles  salvar al hombre de su propia tragedia.

La forma en que desea vivir Walter Faber en caso de sobrevivir su operación del estomago es el elemento más positivo de la novela. Homo Faber da esperanza a los lectores que, sesenta años después de su publicación, ven, al igual que Shepard lo hizo hace casi veinticinco años, la cicatriz existencial abierta y la realidad planteada por Max Frisch vigente. 

Wednesday, May 31, 2017

La distopia de Hermann Hesse







Antedentes:


Durante mi segundo año en la secundaria los papás de un amigo me obsequiaron  el libro "El juego de los abalorios" (Das Glasperlenspiel) del escritor Hermann Hesse.
El libro ha estado bajo mi custodia por décadas y ha soportado tanto viajes como mudanzas. Recientemente, intrigado por la traducción al Español del antiguo ejemplar, decidí comprar la versión en idioma  Inglés traducida  por Richard y Clara Winston.
Su relectura  y el significado del libro en mi vida son el motivo del siguiente ronroneo.

Ronroneo 6: La era del Feuilleton


“They seem to have formed an uncommonly popular section of the daily newspapers, were produced by the millions and were a major source of mental pabulum for the reader in want of culture. They reported on, or rather “chatted” about, a thousand-and-one items of knowledge.
…In some periods interviews with well-known personalities on current problems were particularly popular…Noted chemists or piano virtuosos would be queried about politics, for example, or popular actors, dancers, gymnasts, aviators, or even poets would be drawn out on the benefits and drawbacks of being a bachelor, or on the presumptive causes of financial crises, and so on. All that matter in these pieces was to link a well-known name with a subject of current topical interest.”


About feuilleton, the Glass Bead Game
 ¿Quién descubrió el cálculo diferencial e integral?


A la fecha no hay una respuesta oficial si fue Gottfried Leibniz o Isaac Newton. Algunos hechos apuntan que Leibniz obtuvo el área bajo la curva utilizando conceptos constituyentes al cálculo integral por primera vez en el año 1675 (12 años antes de que Newton postulara su tratado Principia) pero  también es cierto que junto con James Gregory e Isaac Barrow, Newton es el responsable de toda la teoría que soporta, prueba y valida al cálculo diferencial e integral. Si Newton hubiera sido alemán o si Leibniz hubiera sido británico probablemente no hubiera existido ningún conflicto ya que la controversia  se ha nutrido más  de la competencia internacional entre Alemania e Inglaterra que del interés individual de sus académicos.


¿Quién denunció primero la crisis existencial alemana del siglo XX, Thomas Mann o Hermann Hesse?

Cuando Mann, viviendo en Estados Unidos, recibió por primera vez los dos volúmenes de la primera edición del libro el Juego de los Abalorios no pudo ocultar su asombro ante el sorprendente parecido de la obra de Hesse con su novela Dr. Fausto (que aún estaba en desarrollo).En ambos libros la línea que soporta la narrativa es la misma: denunciar el carácter auto-destructivo de la civilización moderna.
Tanto en Dr. Fausto como en el Juego de los Abalorios  el libro-o la parte sustanciosa del libro- consiste en una narración en tercera persona sobre la vida de un héroe amado por el narrador. Tanto Serenus Zeitblom (narrador en Dr. Fausto) como los escritores de Castalia encargados de la biografía del Magister Ludi, mediante un tono excesivamente educado rayana en lo ridículo describen, sin miedo de aburrir a sus lectores, la vida de dos prodigios de la música: Adrian Leverkühn y Joseph Knecht.
Theodore Ziolkowski  establece esta analogía y hace notar una importante diferencia entre la obra Dr. Fausto y El Juego de los Abalorios: el tiempo donde se desarrollan los hechos.
Mientras el narrador de la novela de Mann, Serenus Zeitblom, puede escuchar el detonar de las bombas de la segunda guerra mundial al momento que escribe la biografía del compositor Leverkühn, los biógrafos del  Magister Joseph Knecht se refieren a la misma época como la era del Feuilleton y la analizan en retrospectiva desde el siglo XXV.
La era de Feuilleton toma su nombre de la sección del periódico con el mismo nombre. En el libro, el historiador Plinio Ziegenhalss es quien le nombra así por primera vez para denunciar, desde el futuro, la realidad que vivía Hermann Hesse. La era de Feuilleton es una crítica encriptada por Hesse a la apatía y desinterés de los intelectuales por lo que sucedía afuera de sus burbujas sociales, a la adicción al entretenimiento superfluo y a todo lo que Hesse consideraba que el ciudadano común hizo o dejó de hacer para permitir la gestación de la segunda guerra mundial.
Hermann Hesse nunca denunció explícitamente al régimen Nazi pero sus biógrafos señalan que su oposición al mismo era evidente. Esta posición provocó que la primera impresión del Juego de los Abalorios fuera prohibida en Alemania y tuviera que realizarse en Suiza, lugar donde también había tenido que cambiar de residencia el autor. La crítica del libro es estratégica y ataca más las causas del surgimiento de un gobierno autocrático con piel populista que sus consecuencias. La  sección de Feuilleton representaba un tipo sofisticado de propaganda política que garantizaba su consumo gracias a la naturaleza cada vez más egocéntrica  y narcisista de sus lectores.
Pero hay todo menos inocencia para justificar esta nueva cultura y comportamiento social, Hesse lo explica:  
 
“...these people with their childish puzzle games and their cultural feature articles were by no means innocuous children… Rather, they dwelt anxiously among political, economic, and moral ferments and earthquakes, waged a number of frightful wars and civil wars, and  their little cultural games were not just charming, meaningless childishness…They assiduously learned to drive automobiles, to play difficult card games and lose themselves in crosswords puzzles-for they faced death, fear, pain, an hunger almost without defenses, could no longer accept the consolations of churches, and could obtain no useful advice from Reason.”


La era de Feuilleton es hija de su padre el racionalismo y  huérfana de su madre la religión. La ausencia de los valores y doctrina religiosa dejaron un vacío existencial en la gente que, a pesar de gozar de la libertad intelectual  provocada por esta emancipación, decidió rellenarlo con una cultura inconsecuente coronada por  crucigramas. Algo parecido a colocar un tapete para disimular un agujero en el suelo.
No es coincidencia que tanto Mann como Hesse hayan creado personajes para representar a Federico Nietzsche en sus obras. Siendo Nietzsche un guía filosófico para la cultura alemana y el mundo, tiene sentido verlo encarnando a Leverkühn en la obra de Mann y a Fritz Tegularius en la obra de Hesse.Pero esta personificación y el valor de estos personajes en cada historia marcan la diferencia más grande entre estos dos libros. Para Mann, Leverkühn es el personaje central mientras que para Hesse, Tegularius es solo un personaje secundario frágil, aislado y con la única trascendencia de ser el protegido de Joseph Knecht.
Hesse proyecta sus creencias en el Juego de los Abalorios. La meditación, su creencia en la reencarnación y la espiritualidad proveniente de doctrinas asiáticas son la herramienta, tanto para sus personajes como para él mismo, para resistir el agujero existencial del presente.
Castalia y el Juego de los Abalorios son los elementos de la distopia que nos regaló Hesse y que motivó este ronroneo. Castalia es la provincia  que se construye y  representa el fin de la época del Feuilleton. En ella  se venera al conocimiento obtenido por la humanidad mediante la práctica y enriquecimiento del Juego de los Abalorios. Castalia representa lo que la escuela platónica representó para los griegos 400 años antes de Cristo y lo que los monasterios u órdenes religiosas en la edad media. Es la proyección de la misma idea que la humanidad ha tenido en cada punto de su historia para distinguir a los humanos de los animales.

¿Qué es el juego de los Abalorios?


Un concepto más que un juego. Muchas de los críticos del libro han aprovechado las ambiguas descripciones del juego para desacreditar su significado. Lo cierto es que no es ningún juego y no hay, ni habrá reglas para construirlo. El juego de los Abalorios es un ejercicio intelectual que pretende relacionar todos los saberes de la humanidad, una alegoría a la conciencia histórica.


 ¿Cuál es la distopia de Hesse?


Viviendo en una época donde la ciencia o verdad es menos importante que lo impactante o entretenido. Ahora donde la distribución económica y la desigualdad social hacen casi imposible que el ciudadano común pueda cultivarse y aportar algo de valor a su cultura. Hoy es la época del Feuilleton que Hesse profetizó.
La distopia es lo que nos espera  cuando decidamos quitar el tapete que oculta el agujero en el suelo que hemos tratado de ignorar todos estos años. Ese vacío existencial que fue descubierto por Hesse y sustentado por Mann o viceversa. Quien  haya sido el primero en descubirlo, al igual que con el cálculo diferencial e integral, es lo que menos importa.

Friday, April 28, 2017

Isaac Asimov y la última pregunta








Antecedentes
La primera vez que leí el cuento “la última pregunta” de Isaac Asimov fue en la universidad. Sofía Faddeeva, de la que afortunadamente fui alumno, antes de explicarnos el concepto de entropía  nos hizo leer el relato que Asimov escribió a mediados del siglo pasado.
En aquel entonces la extrapolación de Asimov me fue difícil de digerir y no fue hasta  años después  que empecé a considerarla  uno de los mejores legados del prolijo escritor ruso-estadounidense. El mismo Asimov escribió que el relato representa una de sus favoritos ya que en él atrapa trillones de años de historia. Isaac Asimov se declaró orgulloso al notar  que mucha gente recuerda la historia pero no quién la escribió.



Ronroneo 5:  Revertir la entropía




Mi intención era actualizar este post exactamente el 21 de Mayo para que coincidiera con la fecha en que Asimov afirma que la última pregunta fue formulada por primera vez: 21 de Mayo del año 2061.


Obviamente todavía faltan 44 años para que la fecha coincida correctamente pero la idea de poder tocar y dejar para la posteridad en un servidor   el mismo día y mes que planteó Asimov hace casi 60 años me entusiasmaba mucho.


En la parte inicial del relato dos técnicos, Alexander Adell y Bertram Lupov, decidieron preguntarle a la máquina MULTIVAC  ¿Cómo la cantidad absoluta de entropía del universo puede ser revertida?


A lo que  MULTIVAC les responde: “Insuficientes datos para una respuesta significativa”.


Para quien no ha leído la última pregunta de Asimov, MULTIVAC es el resultado de años de trabajo para confeccionar la máquina de inteligencia artificial perfecta para servicio humano.


En el relato, MULTIVAC inició diseñando naves y trazando trayectorias para viajes humanos a la Luna (este escrito fue publicado 13 años antes de que Neil Armstrong se convirtiera en el primer humano en pisar la superficie lunar), Marte (31 años antes de que el Sojourner Rover llegara a Marte) y Venus (19 años antes de la hazaña del Venera 9). Inicialmente viajes más largos no eran posibles ya que requerían demasiada energía y los recursos energéticos de la Tierra no eran suficientes para preparar las naves adecuadamente.


La historia describe cómo MULTIVAC poco a poco aprende a  contestar preguntas más complejas hasta el punto en que, el 14 de Mayo del año 2061, resuelve la forma en que la energía del sol puede ser eficientemente almacenada, convertida y utilizada directamente en todo el planeta. Como resultado a la intervención de  MULTIVAC la humanidad expandió sus posibilidades de transportación, se dejó de explotar carbón y se dejó de fisionar uranio para únicamente recibir  energía transmitida desde un pequeño satélite o estación  de una milla de diámetro orbitando alrededor de la Tierra a 119,450 millas de distancia.


La historia me fascina porque sus predicciones y límites siguen vigentes. A pesar de que el escrito no deja de considerarse ciencia ficción la historia y/o sus personajes se rigen por la segunda ley de la termodinámica:


La cantidad de entropía del universo tiende a incrementarse en el tiempo”


Mi definición preferida de entropía es la más simple : "la medida de energía inutilizable (desorden)en un sistema cerrado."




Aunque esto  parece casi inconsecuente  su significado, como bien lo exploró Asimov, es demoledor: nuestra existencia y la de todo lo que nos rodea es finita.


No importa cuántos desarrollos o avances tecnológicos logremos como seres humanos. No importa cuánto trabajemos para postergar la civilización de la que somos parte, tarde o temprano todo está destinado (al menos desde el punto de vista termodinámico) a consumirse.


Una de las personas que podría considerarse la antítesis Asimoviana es Raymond Kurzweil.  Kurzweil postuló la idea de “retornos acelerados” que apoya la hipótesis de la “singularidad tecnológica”. La singularidad tecnológica describe un momento en que el crecimiento y mejoramiento de agentes de inteligencia artificial  se ciclarán al punto de causar una explosión en donde la superinteligencia resultante superará cualquier tipo o forma de inteligencia humana cambiando para siempre nuestra civilización. Kurzweil va todavía más allá y propone que los seres humanos serán capaces de trascender mediante su mezcla u homogenización con este tipo de superinteligencia resultante. Ergo, Kurzweil no cree que la segunda ley de la termodinámica sea infranqueable y  afirma que en el futuro, todos viven para siempre. Kurzweil es parte del “Alcor Life Extension Foundation” (compañía de servicios criogénicos) en donde estipuló que, en caso de que sea declarado muerto,  su cuerpo deberá ser trabajado con crioprotectores, vitrificado y almacenado en las instalaciones de Alcor hasta que la tecnología del futuro pueda reparar sus tejidos y revivirlo.

En su idea  del postmortem Kurzweil es todo menos original. Los egipcios  se le anticiparon al menos 3000 años (aunque las ventajas de lo estipulado por Kurzweil comparadas con el embalsamamiento egipcio son indiscutibles).

El pasado Marzo el inversionista Joon Yun después de donar junto con su esposa 2 millones  de dólares americanos para el Grand Challenge for Healthy and Longevity propuesto por la Academia Nacional de Medicina de los Estados Unidos de Norteamérica, declaró:

“I have the idea that aging is plastic, that it’s encoded …If something is encoded, you can crack the code.  If you can crack the code, you can hack the code! ... thermodynamically, there should be no reason we can’t defer entropy indefinitely. We can end aging forever.”              

Pero, a pesar de lo emocionante que parezca la proposición de Yun, la segunda ley de la termodinámica justamente imposibilita lo sugerido por el entusiasta de Palo Alto.
Otro personaje digno de mención es Aubrey de Grey. De Grey dirige el SENS –Strategies for Engineered Neglibible Senescence- Research Foundation. El británico afirma que si solucionamos 7 tipos de daño físico los seres humanos podemos extender nuestra vida a 1000 años en lugar de 80.
En su momento de Grey afirmó que su cuerpo está tan optimizado que es capaz de ingerir bebidas alcohólicas sin medida sin sufrir los efectos de embriaguez. Justifica, moral aparte, su tipo de vida poli amorosa (tiene una esposa y dos amantes) basándose en el extraordinario vigor resultado de sus investigaciones. Esto y otras excentricidades han llamado la atención de inversionistas como Peter Thiel, fundador de PayPal, quien aportó  3.5 millones de USD para su proyecto.

 La obsesión de los seres humanos con la inmortalidad o súper longevidad tampoco es nada nuevo. Los griegos la entendieron bien y nos legaron  el relato de Titono. En la mitología griega Titono era un mortal hijo del rey de Troya, Laomedonte. Titono era tan hermoso que la diosa Eos se enamoró de él y le pidió a Zeus que le concediera la inmortalidad a lo que Zeus accedió. Lo que Eos olvidó pedirle a Júpiter fue que también le concediera la juventud eterna, de modo que Titono fue haciéndose cada vez más viejo y arrugado hasta que se convirtió en una cigarra que incesantemente suplica que la maten.

Tad Friend en su reportaje “Silicon Valley’s Quest To Live Forever” aborda todos estos temas  y  agrega:

“Aging is the leading precondition for so many diseases that “aging” and “disease” are essentially metonyms. Accidents and violence are the leading causes of death up to age forty-four, then cancer rises to the top, and then, at sixty-five, heart disease.”

Esto nos ayuda a entender mejor que todo tiene un precio. Desde que los avances médicos lograron extender la expectativa de vida en los países desarrollados  los casos de cáncer, Alzheimer y problemas cardiacos se incrementaron también.  Para retomar la historia de Asimov, MULTIVAC logra descifrar cómo revertir la entropía del universo y lo que hace a la historia un clásico es cuándo finalmente lo logra: cuando el último ser humano y la última estrella han perecido.

Hasta ese entonces  toda la información que acumuló MULTIVAC en trillones de años de historia por fin pudo ser correlacionada completamente  para resolver el enigma. Solo entonces la poderosa MULTIVAC fue capaz de agrupar todo lo que había sido el universo y el caos. Así, en la atemporalidad del vacío, decidió la mejor acción subsecuente y dijo:

“Hágase la luz”

Y entonces... hubo luz.



Thursday, March 30, 2017

Giacometti y la desigualdad social

“In every work of art the subject is primordial, whether the artist knows it or not. The measure of the formal qualities is only a sign of the measure of the artist's obsession with his subject; the form is always in proportion to the obsession.” – Alberto Giacometti




Antecedente


En mi adolescencia, en México todavía eran relevantes las bibliotecas. La primer biblioteca pública que visité fue en el pueblo de San Mateo Tecoloapan, Estado de México, a las afueras de mi secundaria.
Para ser miembro y  poder disfrutar de aquella biblioteca solo se requería una credencial con fotografía(aceptaban la del colegio), ser inmune al olor a vinagre del lugar y tolerar el recurrente mal humor y malos modos de la señora bibliotecaria.
Además de esos recuerdos, en ese lugar leí por primera vez a Jorge Luis Borges.
Me obsesioné a tal grado que al terminar de leer un ejemplar viejo y amarillo del Aleph, lo firmé y prometí, con ingenuidad y sin establecer fecha, visitar al autor.
Años después, al terminar mi primer año en la universidad  fui con amigos de mochilazo por Europa.
A la mitad del viaje me separé del grupo porque nadie tenía el presupuesto ni las ganas de ir a la lista de lugares inamovibles de mi itinerario.
Para visitar Ginebra tuve que hacer viajes imprácticos. Afortunado poseedor  de un "Eurail pass" decidí ir durante las noches de un extremo de Europa a otro para dormir en trenes y ahorrar el dinero destinado al hospedaje.
Mi logística rindió frutos y en un par de días estaba despertando en la estación Gare de Cornavin en Ginebra para iniciar mi caminata hacia el Cimetière des Rois Kings Coulouvreniere  y terminar con la promesa que había hecho casi 7 años atrás de visitar a Jorge Luis.
Después de caminar por el Parc Saint Jean  confieso que la civilidad suiza me hizo sentir como un cavernícola. Recuerdo que tomé el camino largo y crucé el Rhone por el puente de Mont Blanc.
A la mitad del puente le pedí a un anciano que me tomara una foto donde saliera el Jet d´Eau no sin advertir que miraba mi cara desaliñada con mucha desaprobación.
Cerca del museo Rath ya no pude tolerar el hambre y decidí comprar un panini de queso para disfrutarlo en el parque des Bastions sentado en una banquita que me permitiera ver una partida de ajedrez entre locales usando el tablero y piezas gigantes del parque.
Comprar el deseado panini requirió ir a un cajero automático ya que, nada sorprendente, la hostería no aceptó mi tarjeta mexicana como medio de pago.
Del cajero salió, después de dolorosas comisiones, un billete color azul. Antes de correr a recuperar mi dignidad y mi panini recuerdo haber mirado el billete y ver por primera vez la imagen de la escultura de Alberto Giacometti  "hombre caminando".
El billete de cien francos pagó el panini, un par de botellas de agua mineral, chocolates para mi mamá, flores para Borges y la entrada al Rath que, todavía recuerdo, exponía "Art is the better Life"  de Urs Lüthi.
Años más tarde la escultura sería desenterrada de mi memoria al leer en una revista que Lily Safra, en una subasta en Inglaterra, había establecido un record histórico en el mundo del arte al pagar 104 millones de dólares por la primera escultura  de la serie del "hombre caminando" creada por Giacometti.
Mi asombro siguió creciendo  cuando poco tiempo después me enterará que Steven A. Cohen, un inversionista de Estados Unidos, rompiera el record establecido por Safra al pagar 140 millones de dólares por  "hombre que apunta" del mismo escultor.


Buscar a Borges me llevó a buscar a Giacometti y Giacometti me ha llevado a preguntarme cómo algunas personas pueden pagar cantidades exorbitantes de dinero para disfrutar un patrimonio de la humanidad en privado, mientras la pobreza extrema y la guerra generan millones de refugiados que son maltratados y humillados en cada lugar que la necesidad los obliga a desplazarse.


El siguiente rugido  es una breve reflexión de esta última idea mezclada con un poco de la nostalgia que exprimí al acordarme de Borges, Giacometti y mi adolescencia.


Rugido cuatro

En el norte de Francia, en el poblado de Calais,  desde 1999 han existido asentamientos humanos de migrantes que buscan llegar ilegalmente, a través del estrecho de Dover,  al Reino Unido. Uno de los campamentos más famosos de Calais fue denominado “la jungla”  y hasta Octubre del 2016 contaba con una población de más de ocho mil personas –mil de ellos niños- de diferentes regiones del mundo principalmente: Iraq, Afganistán, Siria y Sudán. 
En Abril del 2009 el gobierno francés realizó una redada en donde la policía utilizó maquinaria de construcción pesada para destruir las casas de campaña que estaban siendo utilizadas por los refugiados. Tres meses después,  el campamento ya contaba otra vez con al menos mil habitantes.
La situación ha complicado la situación diplomática entre Francia e Inglaterra hasta el punto que en el 2014 Natacha Bouchart, quien fungía como alcalde de Calais, amenazó con bloquear el puerto de Calais con la sola intención de mandar un “mensaje fuerte” a las autoridades del Reino Unido.
La región donde se ubica La Jungla y los otros once campamentos de refugiados del norte de Francia  es prácticamente un pantano que antes de albergar humanos albergaba basura y desperdicios. Sobra decir lo complicado que es acceder a agua potable en cualquiera de estos campamentos y que diferentes organizaciones han reportado que el 50% de los habitantes de estos campos sufre de al menos una enfermedad venérea. Traficantes sexuales ofrecen a niños y mujeres cobijas o comida a cambio de favores sexuales (cuando no los obtienen por la fuerza).
¿Por qué los habitantes de La Jungla no optan por pedir asilo en Francia y desisten de su idea de llegar a Inglaterra?

Como no pienso manchar este espacio repitiendo especulaciones ajenas me limitaré a decir que no lo sé.
Si tengo que contestar esta pregunta diría que los migrantes están convencidos que su vida vale más en Inglaterra que en Francia.
Paralelamente en México y Centroamérica  muchas personas sufren experiencias muy similares al intentar migrar o refugiarse en Estados Unidos.



¿Por qué la vida en México vale menos?
La respuesta no es trivial. Sin embargo, la desigualdad social, impunidad y la violación a los derechos humanos constituyen la base para cualquier razonamiento que intente contestar el enigma.

Cuando en el gobierno veracruzano de Javier Duarte se asesinaron periodistas, se coaccionó con el crimen organizado o se engañó a pacientes enfermos de cáncer con medicamentos falsos  el daño no fueron las vidas perdidas o la confianza dañada, el resultado es que ahora la vida de los habitantes del estado de Veracruz vale menos.
Cuando Arturo Montiel, Andrés Granier, Humberto Moreira o algún otro potentado se enriquece a espalda del pueblo a quien debió servir,  lo único que logra es que los mexicanos y por ende el dinero de México, valga menos.
Irónico que la búsqueda del enriquecimiento político conlleve a la devaluación del botín, pero los hechos así lo presumen.
La desigualdad económica es el catalizador perfecto para generar migraciones masivas o revueltas sociales.
Robert A. Johnson, director del fondo de inversión Soros, en su discurso del foro Económico  Mundial de Davos Suiza dijo:
“Twenty-five-hedge-fund managers make more money than all of the kindergarden teachers in America combined”
En el mismo discurso Johnson confesó que ser uno de los 25 privilegiados no se siente bien y que incluso despierta una elevada sensibilidad.
A finales del año pasado el  Buró Económico Nacional de Estados Unidos publicó una investigación que menciona que la mitad de la población adulta ha dejado de crecer completamente en materia económica desde 1970.
Evan Osnos  escribió en “Doomsday Prep for the Super-Rich” que aproximadamente 170 millones de personas  ganan, en promedio, el mismo ingreso que ganaban en 1980 mientras  el ingreso típico para el uno por ciento mejor pagado se ha triplicado.
¿Qué relación tiene la inequidad económica con la migración masiva?
La xenofobia y deshumanización de una población que está buscando culpables para justificar su situación actual.
El erigimiento de gobiernos populistas que han logrado canalizar el malestar de la gente más ignorante para constituirse como la única alternativa contra “ellos” que atentan contra su “nosotros”.
La desigualdad social complica la situación para los refugiados y migrantes.  Actualmente un refugiado se ha convertido en una subespecie de la raza humana, un ser inferior que a donde quiera que va refleja la fragilidad de la vida. Son un recordatorio de que en cualquier momento cualquiera puede ser el siguiente.
La tecnología y la falta de regulación de mercados como el internet generan frecuentemente nuevos billonarios. Facebook por ejemplo, pagó 19 billones de dólares por WhatsApp siendo esta última una empresa constituida únicamente por 55 empleados. Amazon con la adquisición de Kiva Robotics y la automatización de sus centros de almacenamiento está provocando el cierre de centros comerciales, empresas pequeñas y  el desempleo de grandes cantidades de población sin educación media superior.  Siendo la tecnología y el mercado bursátil los ejes principales de la desigualdad social  tal vez  el primer paso como ciudadanos es reconocerlo y discutir, como grupo, alternativas para mitigar los efectos negativos de una tecnificación que deteniéndose tampoco soluciona nada.
Gobiernos populistas no van a poder tapar el sol con un dedo a los menos informados por mucho tiempo y esperemos que cuando este segmento de la población se informe, el daño colateral a los grupos vulnerables o “ellos” no sea irreversible.
Cierro esta aportación con una de las ideas más polémicas de Jorge Luis Borges. Admito que me pareció ridícula y decepcionante la primera vez que la leí pero el panorama actual me ha hecho recordarla:


“Considero a la democracia como un abuso de la estadística. No creo que sea lo mejor para países como España, Sudamérica, incluso los mismos Estados Unidos; quizá para los países escandinavos sea buena; para la Argentina, no. Las elecciones se deberían postergar trescientos o cuatrocientos años, pues se necesita, no un gobierno de hampones democráticos, sino un gobierno honesto y justo. No creo en la democracia como idea salvadora para la mayoría de los países.”




































Monday, February 6, 2017

Juan Rulfo, artista.





Antecedentes

En el año 2003 en la Ciudad de Monterrey tuve la oportunidad de conocer a  Gabriel García Márquez. Conocerlo fue, como casi todas las cosas que me han ocurrido en la vida, una mezcla de razones salpicadas de buena suerte.

Se celebraran los sesenta años de mi universidad. El festejo consistió en competencias deportivas de diferentes disciplinas y un ciclo de conferencias que incluyó una ponencia del legendario autor de 100 años de soledad. Como miembro del equipo representativo de baloncesto  tuve acceso a la logística del evento que incluía la información de hoteles, sedes y horarios.

Después de analizar la información en cuestión, inicié campaña para convencer a mis compañeros del equipo para que vinieran conmigo al hotel que presumía yo, era donde se hospedaba don Gabriel.

¿Y a qué vamos?

Pues a conocerlo, a qué más.

¿Y si no nos habla?

Pues no nos habla y ya

¿Cuánto tiempo vamos a esperarlo?

Esa es la cosa... hay que ir en bola para que no nos corran y poder organizar turnos en caso de que alguien tenga que ir al baño o se aburra y se quiera ir.

Gracias al calor que hacía en aquellos días y a una falla (de la que no fui responsable) en el sistema de aire acondicionado de nuestro hotel, al poco tiempo salimos en caravana 5 pelados -literal pues acababan de raparnos la cabeza como rito de iniciación en la selección-.

Como resultado de tanta labor proselitista mis amigos empezaron a imaginar que el lobby del hotel de don Gabriel iba a estar lleno de periodistas y admiradores.

"Va a ser una buena oportunidad para conocer muchachas" dijo uno de ellos para motivarse a aguantar el bochorno que a todos nos acosaba en aquella parada de autobús sin sombra de la avenida Eugenio Garza Sada.

Como mucha gente ha dicho, entre ellos Hugo Hiriart, "La expectativa es la madre de la decepción".

Al llegar al hotel solo encontramos desencanto pues mis amigos no vieron ni periodistas, ni admiradores ni muchachas.

Todo estaba tranquilo y solo había un botones al que no tardé en hacerle un interrogatorio.

 "Don Gabriel es buena onda, no es mamón." me dijo

¿Y a qué hora crees que viene? pregunté

Pues eso si no sé, pero yo creo no demora porque ya tiene rato que lo vi salir con su hermano.

¿Hace cuánto rato?

No sé joven, y a todo esto... ¿Por qué lo buscan?

Nada más, contesté y dejé de hacer preguntas.

Después de veinte minutos apareció Don Gabriel. Creo que se asustó un poco al ver a un grupo de jóvenes de casi dos metros de estatura esperando su llegada pero aun así sonrió cuando lo saludé y le dije que me gustaría platicar con él.

El maestro que en el pasado afirmaría cómo después de publicar sus primeros cuatro libros se encontraba en un bloqueo creativo hasta que leyó Pedro Páramo, me compartió la fórmula para ser escritor: escribir.

Desde ese día cuando hablo de Rulfo siempre me acuerdo de Márquez y viceversa. El siguiente ronroneo es una breve disertación  acerca del artista de los bajos de Jalisco (Apulco para los amigos, San Gabriel para los periodistas).

Ronroneo 4:  Artista sí, escritor no

 Estoy convencido que en cualquier punto de mi vida eventualmente termino hablando o referenciado la obra de Juan Rulfo. Esto solo confirma lo extremadamente simple que es mi vida ya que la obra completa de Rulfo no supera cuatrocientas páginas.

También puede deberse a mi convicción de que Rulfo construyó una jaula con mirilla microscópica donde atrapó a México, ese México destapado con la revolución y que terminó  por desnudarse con la guerra cristera.

¿Realmente algo ha cambiado desde entonces?

Eso queremos creer los modernos, los que nos sentimos jóvenes y especiales. Lo cierto es que la denuncia de Rulfo sigue vigente en casi cualquier rincón del país. Los llanos siguen en llamas y la muerte sigue siendo  religión. Lugares como Comala o Luvina, gracias a la acción política, son bautizados con nombres como: “Solidaridad”, “Colonia Luis Echeverría Alvarez” o “Colonia Miguel de la Madrid de Torreón” pero en ellos, como en los denunciados por Rulfo, la pobreza y tristeza siguen aplastándole las ideas a sus habitantes.
Rulfo supo reconocer lo atemporal y decidió tragárselo primero con los ojos para después masticarlo con el sonido del hablar popular. Su digestión fueron dos libros y la promesa de un tercero que nunca llegó.
A pesar de lo escaso de su producción literaria nadie puede negar el lugar de Rulfo en la literatura hispanoamericana. Me atrevo a decir que si tuviéramos que hacer el árbol genealógico de la literatura mexicana el nombre de Rulfo se escribiría sólo después del de Alfonso Reyes y Amado Nervo.
¿Por qué tanto éxito para un escritor que no escribía?
Tal vez porque ningún mexicano puede leer a Rulfo sin enamorarse de Rulfo.
Clara Aparicio nos regaló acceso a las cartas que Rulfo le escribió mientras la pretendía. No es de extrañar que dichosa correspondencia se ofrezca como obra de Rulfo, pues la esencia es la misma.
Lo magistral de Rulfo es que logró enamorarnos con nuestro reflejo, evocando la memoria de historias que sabía guardadas en nuestra cabeza encontró la llave para abrirnos y tocarnos el alma. Algunos críticos se han atrevido a decir que no tenía sentido para él escribir después de publicar Pedro Páramo pues nunca iba a escribir nada mejor que Pedro Páramo.
Sin información adicional sobre el artista esta última justificación me dejaría satisfecho.
Pero soy de la Ciudad de México y es ahí donde Rulfo vivió muchos años.
De chico escuché a  un  familiar mío contar la historia de cuando reconoció a Rulfo durmiendo en la calle, casi desnudo, lleno de alcohol por todos lados.
El mismo maestro que me habló de la escasez de fotógrafos en un mundo lleno de cámaras me repetía continuamente la primera estrofa de la canción Llorarás del Piporro.

Vale mas que llores de adentro pa afuera,
Porque si lloras de afuera pa adentro,
Te inundas...

Esta frase me hace pensar en ese Rulfo, inundado en la inmensidad del Distrito Federal, lleno de esas lágrimas que ya no pudo llorar.
Lo que completa el relato es que en realidad Rulfo decidió tomar fotografías en lugar de escribir.
De no ser por su antecedente literario recordaríamos a Rulfo como recordamos a Manuel Alvarez Bravo o Agustín Cassasola.
Rulfo no pudo seguir escribiendo porque tal vez la literatura ya no era el medio que necesitaba para expresarse.
Como actor participó en el cortometraje de “En este pueblo no hay ladrones” escrito, no por casualidad, por Gabriel García Márquez.
Tal vez pintó o compuso canciones, tal vez cuando ya no pudo hacerlo fue que lo perdimos.


Tuesday, January 3, 2017

Científicos millenials en un mundo adicto al entretenimiento

Rugido 3: Kevin Esvelt y la búsqueda de placer instantáneo de los científicos modernos



Sunday, January 1, 2017

Sobre el pintor mexicano Sergio Hernández


"Si le rasca un poco a la noche, aparecen los colores del cielo; si le rasca un poco a la tierra de Oaxaca, aparecen los colores del infierno".  Fernando del Paso






Ronroneo tres: Ese día que no recuerdo.



Una mañana que de 1974  en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de San Carlos de la Ciudad de México, Gilberto Aceves Navarro, atravesando pupitres y miradas empapadas por la húmeda arrogancia del talento, preguntó : ¿A qué huele la muerte?
Como  reflejo llegó un silencio que el maestro saboreó paternalmente.
En ese espacio infinito de un par de segundos, un alumno cerró sus ojos, destapó todo el aire que tenía en su cuerpo y se dio a la tarea exhaustiva de encontrar a la muerte entre su inventario.
El muchacho no encontró el olor a muerte pero encontró insectos interesantísimos que, ocultos en el pastaje Oaxaqueño, eran sus músicos preferidos. Encontró elefantes de circo y pistolas, árboles de tallos enormes y ramas quemadas,  mezcal, el gris de Ciudad  Nezahualcoyotl, grasa de tlapalería  y flores con colores que ahora la gente le llama precolombinos.
Exhausto y sin respuesta Sergio Hernández se fue a su casa mirando el suelo, esquivando sensaciones, mirando el miedo enterrado entre los ajetreos de un centro histórico que nunca más lo dejaría volver a ser el mismo.


El maestro Aceves con su pregunta abrió a Sergio Hernández sin saber que al hacerlo desenterraba algo de Oaxaca. Lo que salió fue una quimera de rojos y azules lapislázulis  que, aunque la gente no lo quiera reconocer, también trae los claroscuros  de la Ciudad de México.


Como antecedente el lector haría bien en recordar al vizconde Medardo de Terralba que cuando marchaba por la llanura de Bohemia para luchar contra la invasion turca, según cuenta Ítalo Calvino en el vizconde demediado,  fue golpeado por una bala de cañón en el pecho.  Como resultado de la lesión, y aclaro que solo describo hechos bien sabidos por la opinión pública, el vizconde se convirtió en dos personas: Gramo(el malo) y Buono (el bueno).  Ítalo cuenta cómo doctores militares salvan a Gramo mientras que un grupo de anacoretas adoptan a Buono  permitiendo que ambos personajes sigan sus vidas en lugares diferentes.




El Distrito Federal, es decir, La Escuela Nacional de Artes Plásticas, mejor dicho, El maestro Aceves Navarro partieron esa mañana de Lunes o Martes(de eso si no me acuerdo bien) a Sergio Hernández, lo demediaron.


La parte mala, que para fines de esta corta narración voy a llamar Schlecht,  se quedó a vivir en el barrio de Tepito y la colonia Centro mientras que la parte buena, que para los mismos fines vamos a llamar Toll, se fue a Oaxaca a sanarse con la fama de Tamayo y Francisco Toledo.




Personalmente solo quiero hablar de Schlecht porque en mi opinión Sergio Hernández es de la Ciudad de México pero vino de Oaxaca. Para no dejar esta historia incompleta voy a decir lo poco que sé de Toll: que después de recuperarse parece que se hizo sordomudo. Según cuentan Sergio Hernández ya tenía ese comportamiento y en el accidente Toll fue perjudicado con tan penosa herencia.


Schlecht todavía iba arrastrándose en la calle de Donceles cuando ya tenía personas preguntándole si quería que le bolearan los zapatos o comprar  periódicos usados. Shlecht tuvo que hablar pues en cuestión de minutos la Ciudad, como la ballena de Jonás, se lo había tragado y sólo preguntando
es que salió libre entre la calle de Argentina y Paraguay. Ahí, gracias a la ayuda de un mancebo de una tlapalería de nombre "La Paleta Moderna" es que Sergio, rodeado de esas herramientas que parecían elementos de tortura, entendió la relación entre la vida y la muerte.


Poco tiempo después,  Sergio Hernández descubrió que la muerte huele a blanco de plomo. Ignoro si Schlecht y Toll van a terminar como  Gramo y Buono en el cuento de Calvino. De hecho ignoro y no recuerdo casi nada lo que aquí he escrito porque ahora que veo las fechas, yo ni siquiera había nacido.